La que hoy conocemos como "la botica de Rabal" fue fundada en el último tercio del siglo XIX por un farmaceutico llamado Baseta. Ocupa la planta baja de una bella casa de silleria, dotada de blancos miradores, situada en la plaza junto a la casona más antigua de la villa.
Fué realmente Don Ismael Rabal, de origen calagurritano, quien le dió la conformación que hoy presenta, al instalarse en Briones en 1904, una vez conseguida su Licenciatura en Farmacia.
Don Ismael, de imborrable recuerdo, regentó la botica hasta 1971, año de su fallecimiento. Al suceder este, sus hijos decidieron conservarla en su primitivo estado, como un pequeño legado para las nuevas generaciones.
Casona
La botica
Debajo del reloj, entre las columnas centrales estaba situado "el ojo del boticario", espacio protegido por un grueso cristal donde se guardaban las medicinas de alto precio, estupefacientes, etc.
Del nombre de este espacio se ha derivado el conocido refrán "me ha venido como pedrada en ojo de boticario".
Morteros
Morteros, matraces, embudos, bañeras de ojos, pipetas, pinceles para toques en la garganta, toda una panoplia de instrumentos con los que se producian "in situ" muchas de las medicinas con las que se curaban, o intentaban curarse, nuestros mayores reposan aquí de su ajetreada actividad durante tantos lustros.
Los remedios
Acido borico, fecula de patata, Canela de Ceylan, extracto fluido de espino cerval, para intentar atajar las apoplejias.... Todo meticulosamente mezclado, tratado y pesado en dos balanzas de precisión, una de ellas dificil de superar, todavía hoy, en su increible exactitud de pesada.
Los remedios
Y todo ello al calor de las charlas en la rebotica o en la propia botica, charlas que muchas veces derivaban en autenticas tertulias en donde se hablaba de todo lo divino y humano.


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